7 feb. 2013

La justicia le da la espalda al pueblo


La defensa del malhechor se refocila y se burla ahora de la debilidad de los jueces y se jacta de haber trabajado en beneficio de un criminal sanguinario.
Se anuló sentencia a joven sicario | Foto: ArchivoTrujillo. En cualquier parte del mundo los jueces tienen la capacidad de administrar justicia discrecionalmente, sin apartarse de lo que el espíritu de las leyes establecen y determinan, pero sí aplicando principios en los que prime el bien y el sentido común, en pos de proteger a la sociedad de los peligros que la acechan, entre otros propósitos.
No parece suceder así en Trujillo, donde la defensa del sicario ‘Gringasho’, internado en Lima, consiguió que la Primera Sala Civil falle a su favor, es decir que declare nula la condena de cinco años y seis meses que se le aplicó a este criminal por fugar del reformatorio ex–Floresta y por intentar matar a sus enemigos del delito.
De ese modo, la defensa del malhechor se refocila y se burla ahora de la debilidad de los jueces y se jacta de haber trabajado en beneficio de un criminal sanguinario, que eso es lo que ‘Gringasho’ es. Y el Poder Judicial, que necesita recuperar la confianza de la población, que cataloga a esa institución como una de las más desprestigiadas del país, en vez de ratificar o ampliar la sentencia, la modifica en beneficio de un sujeto que es un asesino peligroso, que lo único que desea es regresar a Trujillo para continuar perpetrando los hechos delictivos que le han dado triste celebridad.
Los magistrados integrantes de la Primera Sala Civil han ignorado que la escandalosa fuga del Centro Juvenil de Rehabilitación y Diagnóstico de Trujillo (ex–Floresta) quedó grabada por las cámaras de seguridad, que hubo premeditación, alevosía y ventaja para realizar la fuga; y que ‘Gringasho’ y sus cómplices usaron armas de fuego para disparar e intentar asesinar a cuatro rivales en abril del 2012.
Nada de esto fue argumento lo contundentemente suficiente para convencer a los magistrados, que decidieron anular la sentencia y exigieron que ‘Gringasho’ sea sometido a un nuevo juicio. Sus excusas para llegar a esta absurda decisión es que en ningún momento del juicio se declaró “ausentes” a dos de los fugitivos, ni se les designó abogados de oficio, con lo que “se afectó su derecho de defensa”.
Que ninguno de los especialistas de la policía nombrados para analizar el vídeo del escape y descubrir las identidades y roles de cada fugitivo, emitió un informe pericial por escrito, ni expuso sus conclusiones al juez. Esto último es increíble: los jueces entonces no vieron el video que sí observaron todos los demás peruanos.
Pero la tercera observación invoca el pedido que hizo el fiscal del caso, quien solicitó imponer a Gringasho’ cuatro años de internamiento en un reformatorio, pero como se le impuso cinco años y 6 meses de encierro “se vulneró el principio de congruencia cuantitativa de la medida”.
Lo que no advierten estos magistrados de pacotilla es que si no fuera porque ‘Gringasho’ será procesado por un nuevo juicio, debido a que fugó del reformatorio de ‘Maranguita’ la noche del último 31 de diciembre, ellos habrían puesto en riesgo de la seguridad ciudadana. Solo porque habrá un nuevo juicio es que este criminal no ha vuelto a las calles, como parecen querer que ocurra estos jueces que lo tratan con guantes de seda.